1. Lava el arroz, escúrrelo y mézclalo con el aceite y una pizca de sal; déjalo reposar 30 minutos: así se deshace antes al cocerlo.
2. En una olla grande, lleva el agua a ebullición, echa el arroz y cuécelo a fuego bajo, medio tapado y removiendo de vez en cuando, 1 hora y 15 minutos, hasta que se deshaga en unas gachas cremosas.
3. Mientras tanto, corta la mitad del jengibre en bastoncitos finos y ralla la otra mitad; mezcla la carne picada con el jengibre rallado, la salsa de soja, la maicena y la pimienta blanca.
4. Con las manos mojadas, forma bolitas con la carne y échalas a las gachas burbujeantes; cuécelas 8–10 minutos, hasta que estén hechas.
5. Sazona las gachas con el resto de la sal; si están demasiado espesas, añade un poco de agua caliente.
6. Sírvelas en cuencos, espolvoreadas con los bastoncitos de jengibre y la cebolleta en rodajas y regadas con unas gotas de aceite de sésamo.
Consejo: En el sur de China, el congee es el desayuno favorito: ligero, reconfortante y suave para el estómago. Si puedes, sírvelo con youtiao (barritas de masa frita) para mojar.
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