1. Corta el lomo de cerdo en 8 filetes finos y, entre dos láminas de film, aplánalos con el mazo hasta dejarlos muy finos (2–3 mm) y alargados; sálalos y piméntalos ligeramente (poca sal, por el jamón).
2. Coloca sobre cada filete una o dos lonchas de jamón serrano y enróllalo bien apretado desde el lado más largo; si hace falta, sujétalo con un palillo.
3. Pasa los rollos por harina, sacude el exceso, mójalos en huevo batido y por último presiónalos en pan rallado para que el rebozado se adhiera de manera uniforme por todas partes.
4. En una sartén honda o una cazuela, calienta el aceite de girasol a 170–175 °C: hace falta el suficiente para que los rollos queden medio sumergidos.
5. Fríe los rollos por tandas 6–8 minutos, dándoles la vuelta, hasta que el rebozado esté uniformemente dorado y la carne hecha por dentro; escúrrelos sobre papel de cocina y quítales el palillo.
6. Tradicionalmente se sirven con patatas fritas, un hilo de mayonesa y pimientos asados.
Consejo: Si enrollas también queso junto al jamón, rebózalos dos veces (huevo–pan rallado, huevo–pan rallado) para que no se salga al freírlos.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.