1. Frota bien el rábano negro, pélalo y rállalo por el lado grueso del rallador (o córtalo en bastoncillos).
2. Sálalo ligeramente, mézclalo y déjalo reposar 15 minutos; después, exprime el jugo que suelte: así se suaviza su picor y la ensalada no queda aguada.
3. Pela la zanahoria y rállala también.
4. Pica muy pequeña la cebolla.
5. Mezcla el rábano, la zanahoria y la cebolla con la nata agria, ponle pimienta y, si hace falta, rectifica de sal.
6. Sírvela enseguida, fría, con pan de centeno o como acompañamiento de carne.
Consejo: El rábano negro es la bomba de vitaminas de la cocina rusa de invierno; en la medicina popular también se usa contra la tos: con rábano vaciado y miel se prepara un «jarabe».
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