1. Enjuaga los brotes de judía mungo en un colador. Lleva agua a ebullición en una cazuela, echa los brotes 1 minuto y pásalos enseguida a agua con hielo; escúrrelos bien: así son más fáciles de digerir pero siguen crujientes.
2. Quita las semillas al tomate y córtalo en dados pequeños.
3. Pela el pepino y córtalo también en dados pequeños; pica muy fino la cebolla morada y el chile verde.
4. En un bol, mezcla los brotes con las verduras.
5. Riégala con zumo de limón, espolvoréala con el chaat masala y una pizca de sal y mézclalo bien.
6. Espolvoréala con cilantro fresco picado y sírvela enseguida: es un entrante o guarnición ligero y rico en proteínas.
Consejo: Es el «chaat» saludable favorito de los vendedores callejeros de Bombay. Si germinas tú mismo la judía mungo entera (una noche en remojo y luego 1–2 días en un paño húmedo), los brotes cortos, de 1 cm, son los más ricos.
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