1. Pica pequeños la cebolla y el pimiento y pela los tomates y córtalos en daditos.
2. En una cazuela, pocha la cebolla en el aceite a fuego medio 5 minutos, añade el pimiento y el chile picado fino y sofríelo 3 minutos más.
3. Incorpora el concentrado de tomate y el pimentón, sofríelo un minuto, añade los dados de tomate y 250 ml de agua, salpimiéntalo y llévalo a ebullición.
4. Retíralo del fuego, echa el bulgur, mézclalo bien, tápalo y déjalo reposar 20 minutos, hasta que el bulgur absorba el caldo de tomate y se ablande.
5. Suéltalo con un tenedor, exprime encima el zumo de limón e incorpora la mayor parte del perejil picado; rectifica de sal al gusto.
6. Sírvelo a temperatura ambiente, espolvoreado con el resto del perejil, sobre hojas de lechuga o envuelto en lavash: en los días de ayuno es un plato por sí solo; si no, una guarnición.
Consejo: El eetch está aún más bueno al día siguiente, así que puedes prepararlo con antelación sin problema. Si te gusta más picante, añádele un poco de escamas de chile o de pasta de pimiento rojo.
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