1. Lava las vainas de edamame en agua fría y corta las puntas con unas tijeras de cocina, para que la sal penetre mejor.
2. En un bol, frota con fuerza las vainas con 1 cucharada de sal: así se elimina la fina pelusa y su color queda más vivo.
3. En una cazuela grande, lleva a ebullición el agua con el resto de la sal.
4. Echa el edamame con la sal y cuécelo 4–5 minutos, hasta que las semillas estén tiernas pero aún crujientes.
5. Escúrrelo y no lo aclares: extiéndelo y enfríalo abanicándolo, para que conserve su color verde vivo.
6. Sírvelo aún caliente o tibio, espolvoreado al gusto con una pizca de sal.
Consejo: El edamame es el picoteo básico de las izakayas japonesas: te llevas la vaina a la boca y la aprietas con los dedos para sacar las semillas. También puedes hacerlo con edamame congelado: en ese caso, bastan 2–3 minutos de cocción.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.