1. Mezcla la sémola de trigo con la sal, vierte la mantequilla derretida y frótala entre las palmas de las manos hasta que todos los granos queden untados de grasa; déjala reposar tapada 30 minutos.
2. Mientras tanto, machaca o tritura los dátiles deshuesados con la mantequilla, la canela y el agua de azahar hasta obtener una pasta lisa y moldeable, y forma con ella cilindros del grosor de un dedo.
3. Añade a la sémola, poco a poco, el agua necesaria para obtener una masa lisa solo presionándola, sin amasar; forma con ella cilindros del grosor de un dedo, haz un surco a lo largo en el centro, pon dentro el cilindro de dátil y cúbrelo con la masa.
4. Aplana un poco el cilindro relleno, decora la superficie con un tenedor o un sello y córtalo en rombos de 4–5 cm.
5. Calienta la miel con el agua de azahar en un cazo; calienta el aceite a 170 °C y fríe los dulces por tandas 4–5 minutos, hasta que estén dorados.
6. Al sacarlos del aceite, pásalos enseguida por la miel caliente, déjalos en ella 2–3 minutos y escúrrelos sobre una rejilla.
Consejo: El makroud es el dulce festivo de Argelia y Túnez, imprescindible en el ramadán y el Eid. No amases la masa, solo presiónala; si no, quedará dura: la sémola frotada con mantequilla es la que le da su textura quebradiza. En lugar de freírlos, también puedes hornearlos a 180 °C durante 25 minutos, que es la versión más ligera.
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