1. Cuece la caballa en un poco de agua con sal 8–10 minutos; escúrrela, quítale con cuidado la piel y las espinas y desmenúzala fina con un tenedor. Cuece las patatas con piel, pélalas y cháfalas hasta que queden lisas.
2. En una sartén, calienta la cucharada de aceite y pocha 5 minutos la cebolla picada pequeña, el chile verde picado fino y las hojas de curry troceadas.
3. Añade el pescado, la pimienta negra recién molida y la sal y saltéalo, removiendo, 2–3 minutos, para que se seque un poco. En un bol, mézclalo bien con la patata y el zumo de lima y pruébalo: que tenga bastante pimienta.
4. Forma con la masa 12 bolitas del tamaño de una nuez. Bate el huevo en un plato hondo y pon el pan rallado en otro. Pasa las bolitas primero por el huevo y luego por el pan rallado.
5. En un cazo pequeño y hondo, calienta el aceite y fríe las croquetas por tandas, dándoles la vuelta, 3–4 minutos, hasta que estén doradas y crujientes. Pásalas a papel de cocina.
6. Sírvelas calientes, con gajos de lima y salsa de chile picante, para merendar o como entrante.
Consejo: Son las favoritas de las casas de té de Sri Lanka y de las bandejas festivas de «short eats». A menudo se hacen con caballa en conserva, que queda igual de bien: solo tienes que escurrirla a fondo. Aquí la pimienta negra importa más que el chile: es la que da ese picor cálido tan característico.
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