1. Cuece la pechuga de pollo en el caldo 20 minutos, sácala y desmenúzala en hebras finas con un tenedor; reserva el caldo (mide 1 litro).
2. En una sartén con aceite, pocha 5 minutos la cebolla picada fina, añade el ajo y luego el pollo y rehógalo 3 minutos; fuera del fuego, incorpora el queso crema requeijão (puede sustituirse por queso crema normal) y el perejil picado, sala y deja que se enfríe.
3. Para la masa, lleva a ebullición el litro de caldo con la mantequilla, echa la harina de golpe y remueve con energía con una cuchara de madera 2–3 minutos, hasta que la masa se despegue de las paredes y forme una bola lisa; pásala a un bol, deja que se temple y amásala hasta que quede lisa.
4. Pellizca trozos de masa del tamaño de una nuez, aplánalos en la palma de la mano formando un disco, pon en el centro una cucharadita de relleno y cierra los bordes hacia arriba dándoles forma de gota, como un muslo de pollo: de ahí el nombre.
5. Pasa las coxinhas por huevo batido y luego por pan rallado.
6. Fríelas por tandas en aceite a 175 °C 4–5 minutos, hasta que estén doradas, pásalas a papel de cocina y sírvelas calientes.
Consejo: La coxinha es la estrella de las «lanchonetes» (cafeterías de comida rápida) brasileñas y obligatoria en cualquier fiesta de cumpleaños; las piezas formadas y rebozadas se pueden congelar y freír directamente congeladas.
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