1. Mezcla la harina con la maicena, el agua y la mitad de la sal hasta obtener una masa líquida sin grumos; luego incorpora una de las cebolletas en rodajas.
2. Casca los huevos de uno en uno en cuencos pequeños y bate ligeramente cada uno con el resto de la sal, la pimienta blanca y las rodajas de las otras dos cebolletas.
3. Unta una sartén con un poco de aceite a fuego medio, vierte una cuarta parte de la masa y extiéndela fina; cuécela 1–2 minutos, hasta que el borde se despegue.
4. Dale la vuelta y vierte enseguida sobre la cara ya hecha uno de los huevos batidos, extendiéndolo.
5. Cuando la base del huevo haya cuajado (aproximadamente 1 minuto), dale la vuelta al crepe para que se dore también la cara del huevo y luego enróllalo bien apretado.
6. Córtalo en trozos de 3 cm y sírvelo bien caliente, regado con salsa de soja; prepara los demás crepes de la misma manera.
Consejo: Es un clásico de los puestos de desayuno de Taiwán, que a menudo se acompaña con leche de soja. Si quieres, puedes enrollar dentro una loncha de queso, jamón o granos de maíz.
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