1. Asa las berenjenas y los pimientos enteros en la parrilla, sobre la llama del gas o en el horno a 220 °C 30–40 minutos, dándoles la vuelta, hasta que la piel se ennegrezca y la carne esté completamente blanda.
2. Tapa los pimientos 10 minutos y luego pélalos y quítales las semillas; raspa la carne de las berenjenas y déjala escurrir en un colador 15 minutos, para que suelte su jugo amargo.
3. Pica muy pequeñas ambas verduras con un cuchillo (no las tritures del todo en la batidora: la zacuscă tiene algo de tropezones).
4. En una cazuela de fondo grueso, pocha despacio en la mitad del aceite la cebolla picada fina 10–12 minutos, hasta que esté tierna; añade el concentrado de tomate y remuévelo 2 minutos.
5. Echa la berenjena, el pimiento, el resto del aceite, el laurel y el azúcar, salpimiéntalo y cuécelo a fuego bajo, removiendo a menudo, 45–60 minutos, hasta obtener una crema espesa y brillante con el aceite acumulado en la superficie.
6. Quita el laurel, deja que se enfríe la crema y sírvela a temperatura ambiente, untada en pan fresco (en la nevera se conserva 1 semana, y en tarros también se puede guardar para el invierno).
Consejo: La zacuscă es la crema de conserva «para el invierno» de las cocinas otoñales de Rumanía y Moldavia: las familias la cuecen en grandes calderos después de la vendimia. También se hace con setas o con alubias asadas; si te gusta picante, cuece con ella una guindilla seca.
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