1. Chafa el requesón con un tenedor (no hace falta que quede del todo liso: a los polacos les gusta un poco grumoso).
2. Incorpora la nata agria hasta obtener una textura cremosa y untable; si está demasiado espesa, añade otra cucharada de nata agria.
3. Pica fino el cebollino; corta la mitad de los rábanos en daditos muy pequeños y la otra mitad en rodajas finas.
4. Incorpora al requesón el cebollino y los rábanos en dados y sazónalo con sal y pimienta recién molida.
5. Corta el pan de centeno en rebanadas y úntalas generosamente con la crema de requesón.
6. Sírvelas enseguida, decoradas con las rodajas de rábano.
Consejo: El twarożek es la base del desayuno polaco y en verano es especialmente popular; el rábano fresco y crujiente y el cebollino con sabor a cebolla son un contrapunto refrescante del requesón cremoso.
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