1. Pela la calabaza, ráspale las semillas y córtala en dados de 2 cm; corta la cebolla en láminas finas.
2. En una cazuela, pocha la cebolla en la mantequilla 5 minutos, hasta que esté transparente, sin que se dore.
3. Añade la calabaza, rehógala 2 minutos, cúbrela con el dashi, tápala y cuécela 15 minutos, hasta que la calabaza esté muy tierna.
4. Tritúrala con la batidora de mano hasta que quede sedosa.
5. Añade la leche y la nata, sazónala con sal y pimienta y caliéntala sin que llegue a hervir.
6. Sírvela en cuencos, decorada con una gota de nata o pipas de calabaza tostadas.
Consejo: La potāju es la crema favorita de los cafés y restaurantes familiares japoneses: la kabocha es una calabaza especialmente dulce, con sabor a castaña. El dashi le da un delicado umami, pero también puedes hacerla con caldo de verduras.
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