1. Con guantes, selecciona las ortigas y usa solo las puntas tiernas de los brotes y las hojas; lávalas bien.
2. Pica fina la cebolla y pela las patatas y córtalas en dados pequeños; en una olla, pocha la cebolla en la mantequilla 3–4 minutos, hasta que esté transparente.
3. Añade las patatas, vierte el caldo de pollo y cuécelo 12–15 minutos, hasta que las patatas estén tiernas.
4. Incorpora las ortigas y cuécelas 2–3 minutos, hasta que se ablanden y queden de un verde intenso; tritúralo con la batidora de mano hasta que quede liso.
5. Incorpora la nata y sazona con sal y pimienta; mientras tanto, cuece los huevos 9 minutos, pásalos a agua fría y pélalos.
6. Sirve la sopa en platos hondos y pon en cada uno un huevo duro partido por la mitad.
Consejo: La nässelsoppa es la mensajera de la primavera sueca: en cuanto brotan las primeras ortigas, es el primer plato verde y fresco de las cocinas del campo. Lleva guantes al recogerlas; después de cocidas, las ortigas ya no pican en absoluto. Si no consigues ortigas, puedes prepararla con espinacas frescas: el sabor será algo más suave, pero quedará igual de verde.
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