1. Lava varias veces los guisantes amarillos partidos en agua fría, hasta que el agua salga limpia.
2. Ponlos en una cazuela con la cebolla (troceada gruesa) y el laurel, cúbrelos con unos 1,3 litros de agua fría, llévalos a ebullición y retira bien la espuma.
3. Cuécelos a fuego bajo, removiendo a menudo, 45–50 minutos, hasta que los guisantes se deshagan por completo; si queda demasiado espeso, añade un poco de agua caliente.
4. Quita el laurel, tritura los guisantes con el aceite de oliva, sal y pimienta con la batidora de mano hasta que queden sedosos y deja que se templen un poco (al enfriarse espesan).
5. Corta la cebolla morada en aros finos.
6. Pon sobre la fava tibia la cebolla morada y las alcaparras, riégala con aceite de oliva y zumo de limón y sírvela espolvoreada con orégano.
Consejo: En Santorini se hace con una legumbre especial que crece en suelo volcánico; aquí, los guisantes amarillos partidos son un sustituto perfecto. Sírvela siempre tibia, con mucho aceite de oliva.
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