1. Derrite el chocolate negro con la mantequilla al baño María o a fuego bajo hasta obtener una mezcla lisa y brillante y luego deja que se temple un poco.
2. Bate los huevos con el azúcar hasta obtener una crema clara y espumosa.
3. Incorpora con cuidado el chocolate derretido a la crema de huevo.
4. Añade la harina tamizada y mézclalo solo hasta que quede liso: no lo trabajes en exceso.
5. Reparte la masa en moldes pequeños untados con mantequilla y enharinados y mételos en el horno bien caliente, a 200 °C.
6. Hornéalos solo 8–10 minutos: el borde cuaja y el centro queda líquido; desmóldalos enseguida y sírvelos calientes.
Consejo: Todo el coulant depende del tiempo de horneado: lo esencial es el centro líquido, así que mejor que quede corto que pasado. Si untas los moldes con mantequilla y los enharinas con antelación, se desmoldan fácilmente; haz una prueba para ajustar el tiempo exacto a tu horno.
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