1. Corta el conejo en 12–14 trozos pequeños (o pide al carnicero que lo trocee), sécalo y salpimiéntalo.
2. Aplasta ligeramente los dientes de ajo con piel; pela un tercio de ellos y pícalos finos.
3. En una sartén ancha, calienta el aceite de oliva y dora los trozos de conejo a fuego medio, dándoles vueltas, 12–15 minutos, hasta que estén dorados por todos lados.
4. Añade el ajo con piel, el tomillo y el romero y fríelo todo junto 3 minutos, hasta que el ajo desprenda aroma.
5. Vierte el vino blanco, llévalo a ebullición y luego cuécelo tapado a fuego lento 25–30 minutos, hasta que la carne esté tierna; al final, incorpora el ajo picado y reduce la salsa destapado hasta que espese.
6. Sírvelo con patatas asadas o pan.
Consejo: El conejo es una carne magra: si durante la cocción se reduce la salsa, añade un poco de agua para que no se seque.
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