1. En una cazuela de fondo grueso, lleva a ebullición la leche con el azúcar y una pizca de sal, removiendo hasta que el azúcar se disuelva.
2. Incorpora el coco rallado y cuécelo a fuego medio-bajo, removiendo a menudo, 12–15 minutos, hasta que se evapore la mayor parte de la leche y la mezcla espese.
3. En un bol, mezcla las yemas con la vainilla e incorpórales un cucharón de la mezcla de coco caliente, para que se templen (así no se cuajan).
4. Vuelve a echarlo en la cazuela y cuécelo 3–4 minutos más, removiendo sin parar, hasta que la mezcla se despegue de las paredes. Precalienta el horno a 180 °C.
5. Deja que se temple un poco y luego forma montoncitos con dos cucharas sobre una bandeja con papel de horno.
6. Hornéalas 12–15 minutos, hasta que la superficie y los bordes estén dorados. Déjalas enfriar por completo y endurecerse en la bandeja.
Consejo: Si quieres unas cocadas más húmedas y tiernas, sáltate el horneado: extiende la mezcla en una fuente untada con aceite y, cuando se enfríe, córtala en cuadrados.
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