1. Aclara las gambas bajo el agua fría y déjales la cáscara y la cabeza (eso da sabor a la salsa); hazles un corte en el lomo con unas tijeras y quítales el intestino.
2. Pica pequeño el ajo y pica fino el perejil.
3. En una cazuela ancha, calienta el aceite de oliva y sofríe el ajo 1 minuto, para que huela pero sin que se dore.
4. Echa las gambas, saltéalas 2 minutos a fuego fuerte, vierte el vino blanco, salpimiéntalas, espolvoréalas con la mitad del perejil, tápalas y cuécelas 4–5 minutos, agitando la cazuela varias veces.
5. Destápalas, espolvoréalas con el pan rallado y cuécelas 1–2 minutos más, hasta que la salsa espese un poco.
6. Sírvelas enseguida, espolvoreadas con el resto del perejil y con pan fresco para mojar en la salsa: se comen con las manos.
Consejo: La buzara es la forma de guisar mariscos y crustáceos de las islas dálmatas; los «škampi» tradicionales son cigalas: si las encuentras, prepáralo con ellas. Existe también una versión roja, con un poco de tomate.
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