Las chirivías asadas con miel son imprescindibles en la mesa navideña británica: la raíz, que se endulza con el calor, queda casi dulce como una castaña bajo su glaseado brillante y acaramelado.
1. Pela las chirivías y córtalas a lo largo en cuartos; corta más pequeño el extremo grueso, para que todos los trozos se hagan a la vez.
2. Cuécelas previamente en agua con sal 4 minutos, escúrrelas bien y deja que se sequen un poco.
3. En una bandeja, calienta bien la mantequilla y el aceite de oliva a 200 °C.
4. Pasa las chirivías por la grasa caliente y espolvoréalas con tomillo, sal y pimienta negra.
5. Ásalas 25 minutos, dándoles la vuelta una vez a mitad de tiempo, hasta que los bordes empiecen a dorarse.
6. Riégalas con la miel y ásalas 8–10 minutos más, hasta que las cubra una capa brillante y caramelizada.
Consejo: Añade la miel SOLO al final: si la pones al principio, se quema antes de que las chirivías se ablanden. Es el acompañamiento clásico de los asados navideños.
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