1. Corta la aguja de cerdo en filetes de 1,5 cm de grosor aproximadamente, aplánalos ligeramente y salpimiéntalos por ambos lados y espolvoréalos con tomillo.
2. En una sartén de fondo grueso, calienta el aceite y dora bien los filetes a fuego vivo 3–4 minutos por cada lado.
3. Vierte el vino blanco y unos 150 ml de agua, tápalo y cuécelo a fuego bajo 35–40 minutos, hasta que la carne esté tierna; al final, sin tapa, reduce el jugo hasta que solo quede la grasa.
4. Mientras tanto, prepara el mujdei: machaca el ajo con la sal en el mortero (o con el cuchillo) hasta obtener una pasta y luego añade poco a poco, removiendo, el aceite y 4–5 cucharadas de agua fría, hasta obtener una salsa blanca y cremosa.
5. Sirve la carne regada con el jugo de la sartén y con abundante mujdei.
6. Con mămăligă (polenta) y encurtidos es como mejor está: en Rumanía es el plato festivo de Navidad y de la matanza del cerdo.
Consejo: El mujdei es más picante cuanto más fresco es el ajo: si lo prefieres más suave, añádele una cucharada de nata agria o un poco de caldo.
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