1. Usa camemberts pequeños (de unos 100 g): el hermelín checo original es difícil de encontrar fuera de Chequia, pero el camembert se le parece mucho en sabor y textura. Parte los quesos por la mitad en horizontal.
2. Mezcla el pimentón con la pimienta y el ajo machacado y unta con una capa fina la cara cortada de las mitades de queso.
3. Corta la cebolla en aros finos y el chile en rodajas. Pon aros de cebolla y 1–2 rodajas de chile sobre la mitad inferior de cada queso y coloca encima la mitad superior, como si hicieras un bocadillo.
4. Coloca los quesos en capas en un tarro limpio, poniendo entre ellos el resto de la cebolla, el chile, la hoja de laurel y la pimienta de Jamaica, y vierte aceite de girasol hasta cubrirlos por completo (hacen falta unos 300 ml; la receta cuenta unos 100 ml de aceite que se consumen con el queso).
5. Ciérralo y déjalo madurar en la nevera al menos 5–7 días; sácalo a temperatura ambiente 1 hora antes de comerlo, para que el queso esté cremoso.
6. Sírvelo con pan de centeno recién hecho, como tapa para la cerveza o como entrante, regado con el aceite especiado.
Consejo: El nakládaný hermelín es la tapa clásica de las tabernas checas (hospoda), servida desde los tarros de detrás de la barra; cuanto más madura, más tierno y picante queda, y el aceite especiado que sobra se puede usar para ensaladas.
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