El caldo de huesos es la reserva de oro de la cocina: cocido despacio y con paciencia, da un fondo rico y sustancioso sobre el que se pueden construir cien platos.
1. Pon los huesos de ternera en agua fría y llévalos despacio a ebullición: empezar en frío ayuda a que el caldo quede limpio.
2. Cuando hierva, retira con cuidado la espuma grisácea que se acumula en la superficie, hasta que el caldo se aclare.
3. Añade la zanahoria y la chirivía limpias, el apionabo, la cebolla con piel (o pelada) y el perejil.
4. Salpimienta, baja el fuego al mínimo y cuécelo sin tapar, apenas borboteando, al menos 3 horas: no debe hervir a borbotones, porque se enturbia.
5. Cuela el caldo terminado; puedes devolverle las verduras cocidas cortadas en rodajas y rectificar de sal si hace falta.
Consejo: El secreto es la cocción larga y lenta: cuanto más tiempo cueza, más lleno será su sabor. Una vez frío, la grasa solidificada de la superficie se retira fácilmente.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.