1. Limpia el calamar: sácale la cabeza y las tripas, quítale la piel, corta el cuerpo en aros de 1 cm y sécalos bien.
2. Sala ligeramente los aros, pásalos por la harina y sacúdeles el exceso.
3. Bate los huevos con una pizca de sal; moja los aros enharinados en el huevo y deja que escurran.
4. En una cazuela honda, calienta el aceite a 180 °C y fríe los aros en tandas 1,5–2 minutos, hasta que estén de un dorado pálido.
5. Escúrrelos sobre papel de cocina y sálalos ligeramente.
6. Sírvelos bien calientes, con gajos de limón: en Madrid también se comen dentro de un pan, como bocadillo.
Consejo: Si fríes el calamar más de 2 minutos, se pone gomoso: trabaja rápido y en tandas pequeñas.
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