1. Prepara una buena cantidad de café fuerte y caliente (tradicionalmente de filtro o expreso).
2. Calienta la leche en un cazo pequeño, sin que llegue a hervir, hasta que humee.
3. Espúmala ligeramente con un espumador de mano o batiéndola bien.
4. Vierte el café caliente en una taza grande y ancha.
5. Añade la misma cantidad de leche caliente, para obtener una bebida cremosa de color marrón claro.
6. Endúlzalo a tu gusto y sírvelo para desayunar, con brioche o cruasán.
Consejo: El café au lait es el clásico del desayuno francés: café fuerte y leche caliente más o menos a partes iguales. La taza grande y ancha («bol») no es casualidad: tradicionalmente, en ella se moja el cruasán o el brioche.
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