1. Prepara un café fuerte y concentrado en un filtro vietnamita (phin), en una cafetera italiana o con filtro.
2. En un bol, bate las yemas con la leche condensada y el azúcar con unas varillas o una batidora de mano 4–5 minutos, hasta obtener una crema espesa, clara y espumosa.
3. Calienta las tazas con agua caliente y luego tira el agua: así el café se mantiene caliente más tiempo.
4. Reparte el café caliente en las tazas.
5. Con cuidado, pon encima la crema de huevo a cucharadas, para que forme una capa gruesa.
6. Sírvelo enseguida, con cucharilla: primero se toma la crema a cucharadas y luego se bebe mezclada con el café.
Consejo: Es un invento de Hanói de los años 40, cuando, por la escasez de leche, se sustituía la nata por yema de huevo: la espuma es como un tiramisú líquido. Usa huevos frescos y de buena calidad; si pones la taza dentro de agua caliente, se mantiene caliente más tiempo.
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