1. Enjuaga con agua caliente dos vasitos de cristal resistentes al calor (para que se vean las capas).
2. Vierte en el fondo de cada vaso 30 ml de leche condensada.
3. Prepara 2 espressos recién hechos y fuertes (unos 30 ml cada uno).
4. Vierte el café despacio sobre la leche condensada, dejándolo caer por el dorso de una cucharilla, para que se formen dos capas bonitas y separadas.
5. Sírvelo enseguida: se remueve en la mesa, antes de beberlo.
6. Sírvelo con una cucharilla y un vaso de agua fría.
Consejo: Nació en Valencia; si lo pides con hielo y una pizca de canela, en Alicante se convierte en «café del tiempo».
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