1. En un bol, amasa la harina de arroz glutinoso con el tofu sedoso hasta obtener una masa lisa, blanda como el lóbulo de la oreja (si está demasiado seca, añade unas gotas de agua; si está demasiado blanda, un poco de harina).
2. Forma con ella 18 bolitas iguales de 2,5 cm.
3. Echa las bolitas en abundante agua hirviendo; cuando suban a la superficie, cuécelas 2 minutos más, sácalas con una espumadera a agua con hielo y escúrrelas.
4. Ensártalas de tres en tres en brochetas de bambú mojadas y tuéstalas a manchas en una sartén grill caliente o sobre la llama del gas, dándoles vueltas, 3–4 minutos.
5. Para el glaseado, lleva a ebullición en un cazo pequeño, removiendo, el azúcar, la salsa de soja, el mirin y el almidón disuelto en el agua, y cuécelo 1–2 minutos, hasta obtener un almíbar brillante y espeso.
6. Coloca las brochetas en una fuente, riégalas generosamente con el glaseado templado y sírvelas enseguida.
Consejo: Con su glaseado dulce y salado, como de caramelo, el mitarashi dango es un clásico de las casas de té japonesas. Gracias al tofu, las bolitas siguen tiernas incluso días después: la versión tradicional, hecha solo con agua, se endurece enseguida.
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