1. Tritura las hojas de pandano con el agua en la batidora y cuélalo, apretando para sacar el jugo verde.
2. Mezcla la harina de arroz glutinoso con la sal y añade poco a poco el jugo de pandano necesario para obtener una masa blanda, que no se pegue, como de plastilina.
3. Corta el azúcar de palma en trocitos o rállalo; mezcla el coco rallado con una pizca de sal (la versión tradicional lleva coco fresco cocido al vapor 10 minutos).
4. Forma con la masa bolitas del tamaño de una nuez, hunde el centro de cada una, pon dentro un poco de azúcar de palma y ciérrala con cuidado, redondeándola hasta obtener una bolita lisa.
5. Echa las bolitas en agua hirviendo y cuécelas hasta que suban a la superficie, y luego 1–2 minutos más, para que el azúcar se funda.
6. Sácalas con una espumadera, escúrrelas y rebózalas todavía calientes en el coco rallado; sírvelas templadas.
Consejo: Es un dulce de mercado javanés: al morderlo, el azúcar de palma caliente y líquido te estalla en la boca, ¡con cuidado! Procura que la bolita no se agriete, o el azúcar se saldrá durante la cocción.
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