1. Corta los muslos de pollo, con la piel, en bocados de unos 4 cm.
2. Mezcla la salsa de soja, el sake, el jengibre rallado y el ajo machacado, echa la carne y déjala marinar en la nevera 20–30 minutos.
3. Escurre los bocados del exceso de marinada y rebózalos uno a uno en el almidón, de modo que queden cubiertos con una capa fina pero por todas partes.
4. Calienta el aceite a 160 °C y fríe el pollo por tandas 3–4 minutos; luego sácalo y déjalo reposar 4 minutos.
5. Sube el aceite a 180 °C y fríe los bocados 1–2 minutos más, hasta que estén de un dorado oscuro y muy crujientes.
6. Escúrrelos sobre papel de cocina y sírvelos bien calientes, con gajos de limón y un cuenquito de mayonesa.
Consejo: El secreto es la doble fritura: la primera hace la carne por dentro y la segunda, tras el reposo, seca el rebozado y lo deja crujiente. Con fécula de patata queda más crujiente, pero la maicena también sirve.
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