1. Revisa y lava los arándanos rojos (si son congelados, descongélalos).
2. En un bol, cháfalos bien con un pasapurés o una cuchara de madera y luego exprime el zumo a través de un colador fino o una gasa; mete el zumo en la nevera.
3. Pon en una cazuela las pieles y semillas que han quedado en el colador, cúbrelas con el agua, llévalo a ebullición y cuécelo a fuego bajo 5 minutos.
4. Cuela la infusión (tira el orujo) y deja que se enfríe hasta unos 40 °C; entonces incorpora la miel y el zumo de limón: no eches la miel en un líquido muy caliente.
5. Añade el zumo de arándano crudo reservado, mézclalo y enfríalo bien en la nevera.
6. Sírvelo helado, en jarra; en invierno, también se puede servir tibio.
Consejo: El mors es la bebida de los antiguos monasterios rusos y aún hoy se conoce como remedio popular contra el resfriado y la fiebre: el zumo crudo de las bayas conserva la vitamina C, y la infusión le da su sabor intenso y ácido.
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