1. Lava las manzanas, quítales el corazón y córtalas en gajos con piel; deshuesa las ciruelas y pártelas por la mitad; deshuesa las guindas (también sirven congeladas).
2. En una cazuela grande, lleva a ebullición el agua con el azúcar, removiendo hasta que el azúcar se disuelva.
3. Echa la manzana y cuécela 5 minutos.
4. Añade las ciruelas y las guindas, vuelve a llevarlo a ebullición y luego cuécelo a fuego bajo 5 minutos más: la fruta no debe deshacerse.
5. Retíralo del fuego, tápalo y deja que se enfríe por completo; mientras tanto, la fruta le cede su color y su sabor. Enfríalo bien en la nevera.
6. Sírvelo muy frío en una jarra grande, con los trozos de fruta (en invierno también está rico tibio).
Consejo: En las familias polacas, rusas y ucranianas, en verano cada comida va acompañada de kompot; no hay que confundirlo con la compota: aquí es una bebida, y la fruta cocida se come al final. Puede prepararse con cualquier fruta de temporada (grosellas, uvas espinas, cerezas, fruta seca).
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