1. Pela los plátanos y pártelos en trozos grandes: el plátano más maduro, con la piel con manchas, es el más dulce.
2. Pon los copos de avena en la batidora y tritúralos solos unos segundos, para que queden finos.
3. Añade el plátano, la mantequilla de cacahuete y la miel.
4. Vierte la leche bien fría.
5. Bátelo 40–50 segundos, hasta que quede completamente sedoso.
6. Sírvelo en un vaso alto, espolvoréalo con una pizca de canela y tómalo enseguida.
Consejo: Es un clásico de los desayunos estadounidenses y de los tentempiés después de entrenar. La avena lo hace saciante; también puedes congelar el plátano antes: así queda más espeso y frío, incluso sin hielo.
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