1. Pon las hebras de azafrán en remojo en un poco de caldo caliente 10 minutos, para que suelten el color.
2. Aclara el arroz en un colador con agua fría y escúrrelo.
3. En una cazuela, pocha en el aceite de oliva la cebolla y el ajo picados finos 5 minutos, hasta que estén transparentes.
4. Añade el arroz y tuéstalo removiendo 1–2 minutos, hasta que se vuelva translúcido.
5. Vierte el caldo caliente y el caldo con azafrán, sálalo, llévalo a ebullición y luego cuécelo tapado, al fuego más bajo posible, 15–18 minutos, sin remover.
6. Retíralo del fuego y déjalo reposar tapado 5 minutos; suéltalo con un tenedor y sírvelo como guarnición.
Consejo: Si no tienes azafrán, una pizca de cúrcuma da un color parecido, aunque el sabor será distinto.
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