Los aros de cebolla rebozados en cerveza son los favoritos de pubs y hamburgueserías: las burbujas de la cerveza hacen que el rebozado quede ligero y crujiente.
1. Corta la cebolla en aros gruesos, del grosor de un dedo, y sepáralos con cuidado.
2. Mezcla la mitad de la harina de trigo con la cerveza, el huevo, el pimentón ahumado y la sal hasta obtener una masa sin grumos, con la consistencia de la masa de crepes.
3. Pasa primero los aros por el resto de la harina seca: a ella se adherirá el rebozado.
4. Moja los aros en la masa de cerveza y luego pásalos por pan rallado.
5. Fríelos en abundante aceite a 180 °C, en tandas pequeñas, 2–3 minutos, hasta que estén dorados.
6. Pásalos a papel de cocina, espolvoréalos con pimienta negra y sal y sírvelos enseguida.
Consejo: No frías muchos a la vez, porque el aceite se enfría y el rebozado queda grasiento.
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