1. Cubre el bulgur con 250 ml de agua caliente y déjalo hinchar 15 minutos.
2. Ponlo en un bol grande y añade la pasta de pimiento, el tomate concentrado, el isot, la cebolla y el ajo rallados muy finos, el comino, la sal y la pimienta.
3. Con las manos mojadas, amásalo con fuerza al menos 15–20 minutos, hasta que el bulgur se ablande y obtengas una masa lisa y compacta; si hace falta, añade un poco de agua mientras tanto.
4. Incorpora la melaza de granada y el aceite de oliva y luego la cebolleta y el perejil picados muy finos.
5. Con la masa, forma albóndigas alargadas apretándolas en el puño, de modo que queden marcados los dedos.
6. Sírvelas con hojas de lechuga y gajos de limón: envuelve una albóndiga en una hoja de lechuga y exprime limón por encima.
Consejo: La versión original se hacía con carne picada cruda; hoy la más extendida, y la más segura, es la sin carne. Si no tienes isot, sustitúyelo por una mezcla de pimentón y un poco de chile.
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