1. Pela el jengibre y pícalo muy pequeño o rállalo fino.
2. Corta la cebolleta en rodajas muy finas, la parte blanca y la verde juntas.
3. Pon el jengibre y la cebolleta en un bol resistente al calor y mézclalos con la sal y el azúcar.
4. Calienta el aceite en un cazo pequeño hasta que humee.
5. Vierte con cuidado el aceite caliente sobre la cebolleta con jengibre (chisporroteará mucho) y mézclalo.
6. Déjalo enfriar 10 minutos y sírvelo a temperatura ambiente.
Consejo: Es el acompañamiento imprescindible del pollo cocido cantonés (bak cit gai), pero también está estupendo con arroz, fideos o pescado al vapor. En la nevera se conserva 4–5 días; antes de servirlo, deja que vuelva a temperatura ambiente.
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