1. Lava el arroz jazmín, cúbrelo con el agua y cuécelo a fuego bajo 15 minutos; luego déjalo reposar tapado 10 minutos.
2. En un bol, bate los huevos con la salsa de pescado hasta que estén espumosos: cuanto más aire tengan, más esponjosa quedará la tortilla.
3. Incorpora la carne picada y la cebolleta en rodajas, separando los trozos de carne con un tenedor.
4. En un wok pequeño o una sartén honda, calienta mucho el aceite (a unos 190 °C) y vierte la mezcla de huevo desde cierta altura, para que se hinche al instante.
5. Fríela 1–2 minutos, hasta que la base esté dorada y el borde crujiente como un encaje; luego dale la vuelta y fríela 1 minuto más; sácala sobre papel de cocina.
6. Deslízala sobre el arroz y sírvela con salsa dulce de chile o sriracha.
Consejo: Es uno de los platos cotidianos más sencillos de Tailandia: una tortilla hinchada, frita en abundante aceite caliente, crujiente por fuera y tierna por dentro. El secreto es el mucho aceite; el sobrante, colado, puede volver a usarse.
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