1. Lava el arroz en agua fría 3–4 veces, hasta que el agua salga clara, y déjalo escurrir 20 minutos; lava los brotes y quítales las puntas oscuras.
2. Mezcla la carne picada con 1 cucharada de salsa de soja y 1 cucharadita de aceite de sésamo y saltéala en el fondo de una cazuela de fondo grueso 2–3 minutos, hasta que quede desmenuzada.
3. Echa el arroz por encima, vierte los 420 ml de agua, extiende los brotes de manera uniforme por encima y llévalo a ebullición tapado.
4. Luego cuécelo a fuego mínimo 15 minutos, sin levantar la tapa, y después, con el fuego apagado, déjalo reposar 10 minutos más.
5. Mientras tanto, para la salsa, mezcla la salsa de soja, el gochugaru, la cebolleta picada fina, el ajo rallado, el aceite de sésamo, el sésamo y el azúcar.
6. Mezcla con cuidado el arroz con los brotes y la carne, sírvelo en cuencos y que cada uno lo riegue con la salsa a su gusto antes de mezclarlo.
Consejo: El kongnamul-bap era la comida ahorradora de los antiguos hogares coreanos: con la humedad de los brotes, el arroz necesita menos agua, así que no le pongas más. No levantes la tapa durante la cocción; si no, los brotes toman un desagradable sabor a legumbre cruda.
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